ESCRITOBER
Personajes: proyecto campamento. Blanca, Marcos y Violeta
Sueño/deseo
Blanca
se despertó sobresaltada, sudando y taquicárdica. El cabello sudado se le
pegaba a la cara y lo notaba enmarañado, como si se hubiese estado peleando en
sueños. Pero no había sido eso, no había sido una pelea. El corazón le iba a
mil por hora y sus ojos denotaban incredulidad, sorpresa, quizá algo de emoción
y culpabilidad. Había sido tan real…y a la vez tan lejano. Tan efímero y a la
vez tan tangible, había sentido cada una de las caricias, de los besos. Parecía
imposible que los susurros hubieran sido creaciones de su cerebro. ¡Oh! ¿y los
arañazos? ¿y los besos más intensos? Se palpó el cuello en busca de una marca
que le confirmara que aquello no había sido solo un sueño…se sentía culpable,
se sentía mal. Aquello estaba mal, aquello había sido…algo ¿horrible? Blanca se
dio la vuelta pegándose contra la almohada. ¿Le había gustado? Sabía de sobra
la respuesta solo le faltaba admitirlo. Protestó ahogando el sonido con la
almohada pero no hizo amago de levantarse y olvidarlo. Ella no era así…
Cerró
los ojos de nuevo en un vago intento por deshacerse del sueño. ¿Quería
olvidarlo realmente? Sus manos todavía recordaban el tacto de piel ajena y sus
labios ansiaban otra boca. Volvió a aferrarse a las sabanas como recordaba
haber hecho y su pecho creció al compás de su respiración que poco a poco
aumentaba en intensidad. No, no podía haber sido solo un sueño…Todavía era
consciente de su piel de gallina cuando las caricias habían traspasado la
barrera del ombligo. Sus nervios seguían a flor de piel y el recuerdo de unos
dedos deambulando por su espalda le hizo temblar. Se corvo en busca de la misma
sensación…pero no la encontró.
Frustrada
hizo por recordarla, reviviendo el sueño como podía, visualizándolo a partes, a
trozos. ¿Por qué había sido aquel su sueño…? ¿Por qué eso…? ¿Tanto se le notaba
que lo deseaba? Jamás lo admitiría, no, nunca. Aquello no podía contarlo…pero
¿y ella podía volver a soñarlo? Un hormigueo nació de ella que la arrastró a
dejarse llevar por el halo que quedaba…solo una migaja de sueño, una imagen,
bastaba para que ardiera de nuevo. Su cuerpo se agitó cuando ella decidió ceder
a lo que fuera aquello que le estaba pasando. Insegura se quedó a merced del
placer que a poco a poco se hacía hueco entre su piel y sus nervios. Toda ella
se tensó cuando trató de buscar quién había causado aquello. ¿Quién de los dos
había vencido a su deseo? Gimió cuando ella misma provocó que el hormigueo
recorriera sus piernas y acogió, no sin dudas, la explosión de satisfacción y
calma que se deshizo con ella cuando volvió a abrir los ojos. Esta vez, con una
sonrisa curiosa, pícara, quizá atrevida.
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