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domingo, 4 de octubre de 2020

Escritober- Día 1

 

ESCRITOBER

Personajes: proyecto campamento. Blanca, Marcos y Violeta

        Sueño/deseo 

Blanca se despertó sobresaltada, sudando y taquicárdica. El cabello sudado se le pegaba a la cara y lo notaba enmarañado, como si se hubiese estado peleando en sueños. Pero no había sido eso, no había sido una pelea. El corazón le iba a mil por hora y sus ojos denotaban incredulidad, sorpresa, quizá algo de emoción y culpabilidad. Había sido tan real…y a la vez tan lejano. Tan efímero y a la vez tan tangible, había sentido cada una de las caricias, de los besos. Parecía imposible que los susurros hubieran sido creaciones de su cerebro. ¡Oh! ¿y los arañazos? ¿y los besos más intensos? Se palpó el cuello en busca de una marca que le confirmara que aquello no había sido solo un sueño…se sentía culpable, se sentía mal. Aquello estaba mal, aquello había sido…algo ¿horrible? Blanca se dio la vuelta pegándose contra la almohada. ¿Le había gustado? Sabía de sobra la respuesta solo le faltaba admitirlo. Protestó ahogando el sonido con la almohada pero no hizo amago de levantarse y olvidarlo. Ella no era así…

Cerró los ojos de nuevo en un vago intento por deshacerse del sueño. ¿Quería olvidarlo realmente? Sus manos todavía recordaban el tacto de piel ajena y sus labios ansiaban otra boca. Volvió a aferrarse a las sabanas como recordaba haber hecho y su pecho creció al compás de su respiración que poco a poco aumentaba en intensidad. No, no podía haber sido solo un sueño…Todavía era consciente de su piel de gallina cuando las caricias habían traspasado la barrera del ombligo. Sus nervios seguían a flor de piel y el recuerdo de unos dedos deambulando por su espalda le hizo temblar. Se corvo en busca de la misma sensación…pero no la encontró.

Frustrada hizo por recordarla, reviviendo el sueño como podía, visualizándolo a partes, a trozos. ¿Por qué había sido aquel su sueño…? ¿Por qué eso…? ¿Tanto se le notaba que lo deseaba? Jamás lo admitiría, no, nunca. Aquello no podía contarlo…pero ¿y ella podía volver a soñarlo? Un hormigueo nació de ella que la arrastró a dejarse llevar por el halo que quedaba…solo una migaja de sueño, una imagen, bastaba para que ardiera de nuevo. Su cuerpo se agitó cuando ella decidió ceder a lo que fuera aquello que le estaba pasando. Insegura se quedó a merced del placer que a poco a poco se hacía hueco entre su piel y sus nervios. Toda ella se tensó cuando trató de buscar quién había causado aquello. ¿Quién de los dos había vencido a su deseo? Gimió cuando ella misma provocó que el hormigueo recorriera sus piernas y acogió, no sin dudas, la explosión de satisfacción y calma que se deshizo con ella cuando volvió a abrir los ojos. Esta vez, con una sonrisa curiosa, pícara, quizá atrevida.

 

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