Páginas

miércoles, 7 de octubre de 2020

Día 7

 Corazón roto

—Marcos...¿alguna vez has estado enamorado?

—Pero Riley, ¿qué pregunta es esa? —respondió este enrojeciendo por momentos. Trató de disimularlo concentrándose en la pulsera que estaba haciendo.

—Pues una pregunta…¡a Vi también se lo he preguntado y ella sí me contestó! —la niña hizo un puchero y pestañeó repetidas veces. Marcos arqueó las cejas divertido: con que Vi iba contando sus cosas…probablemente le mintiera, pero no iba a ser él quien se lo advirtiera a Riley. — Porfiii….— suplicó poniendo de nuevo cara de cachorrito. Él soltó una carcajada que no fue bien recibida por la pequeña.

   Bueno pues nada, que sepas que eres un soso. Ya no eres mi monitor favorito. — añadió dándole la espalda y arrebatándole las cuentas para las pulseras.

Marcos dudaba de que en algún momento él hubiera sido su monitor favorito pero se permitió sentirse mal cuando le llamó “soso”. Podían decirle todo lo que quisieran de que solo era una niña, un comentario, etc etc pero era monitor y estaban en un campamento. Aquellos comentarios ocultaban mucha verdad por no decir que eran casi siempre completamente ciertos ¡y como monitor, le afectaba! Y era lógico. Así que dubitativo se movió al lado de la niña e hizo un tierno intento de arreglarlo devolviéndosela inocentemente.  

   Riley, ¿has estado alguna vez enamorada? —La niña le miró fijamente como si estuviese estudiándole por primera vez. Tras unos segundos de vacile, contestó.

   No

La respuesta fue clara y concisa. Marcos volvió a reírse pero esta vez trató de no hacerlo muy sonoro. Aun así, la niña no parecía conforme.

   ¿Por qué te ries? Yo he respondido, tu no. ¿Tanta vergüenza te da?

   Es que pensaba que no me ibas a responder.

   Ah…pues es que yo paso de los niños…son muy pesados.

   ¿Y de las niñas? — dejó caer el monitor aun sabiendo que cualquier paso en falso en aquella conversación podría traerle problemas.

   También, son muy pesadas también. ¡Y que soy pequeña!

   Sí sí, eres pequeña, eso desde luego…— Marcos disimuló el orgullo que acababa de sentir al escuchar la respuesta. — ¿Y qué respondió Vi…? Si se puede saber claro.

   No te lo voy a decir — Riley le arrebató su pulsera de las manos y se puso a terminarla ella. Marcos la miró desubicado. — Tardas mucho, no es tan difícil hacer una pulsera. ¿Me vas a responder?

   ¿Por qué quieres saber eso?

   Por nada…—la niña insertó una cuenta con forma de corazón en el hilo. Él seguía todos sus movimientos cada vez más confundido por la situación. Riley tenía tan solo diez años, debía de recordarlo en todo momento.

   Riley….

   Es que…

   Riley…

   Bueno, vale, es que Vi me dijo una cosa…— Marcos estaba convencido de que la niña acabaría hablando y cada vez le costaba más fingir desinterés por la conversación. Su curiosidad había suplantado al rol de monitor.

   ¿El qué?

   Los secretos no se cuentan…

   ¡Entonces no te voy a responder a la pregunta! — se burló de ella.

   Vi me dijo que te rompieron el corazón…— aquello no se lo esperaba. Tragó saliva fuertemente.

La mirada de la niña estaba fija en él, compasiva, con ternura. Como si ella fuese la adulta. Marcos revisó todo su arsenal de reacciones buscando la más adecuada para aquel momento. Pensó en albaricoques, margaritas…margaritas no, que lloraba. Pensó en almendras, mapas y libros, aquello reprimió un sollozo. El objetivo era distraerse. ¿Cómo debía de actuar? ¿Cómo si fuese mentira? Sí, tenía que quitarle importancia, no dejarse llevar por la emoción. Riley seguía observándole sin parpadear y el forzó una sonrisa pero la niña no era tonta y ya era tarde para escapar.

A pesar de que su mente había conseguido maquinar en tiempo récord el plan perfecto (reírse, levantarse, aclararle que no era cierto e irse), su rostro relejaba dolor y pena.  Antes de que pudiera marcharse y hacer como si nada (pues estaba casi seguro de que ella no iría corriendo a contárselo a nadie) notó como la niña depositaba algo en su mano. Le había dado la pulsera con la cuenta de corazón.

   Bueno, este está entero y es nuevo. Úsalo bien y cuídalo. — y corriendo, se alejó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Día 3

3.  AMOR Olivia se separó del espejo para verse mejor de cuerpo entero. Los últimos cinco minutos los había pasado con la cara pegada al cri...