Sangre
Todo
estaba manchado de sangre: la ropa, su cabello, antes rubio, su carita, sus
manos…toda ella estaba manchada de sangre. Blanca no reprimió el vómito que se
mezcló con el líquido granate.
Sus propias manos estaban manchadas de sangre,
de una sangre que no era suya. No podía creérselo. Alguien le agarró y tiró de
ella. Pero no podía irse, no podía dejarla allí. El charco de sangre se le hizo
profundo. Pataleó y salpicó a quienes le rodeaban. Todo manchado de sangre,
toda manchada de sangre. Solo era capaz de ver sangre.
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