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viernes, 30 de octubre de 2020

Día 31

Halloween

Violeta

El disfraz le quedaba justo, de hecho, estaba segura de que según avanzara la noche se le rompería. Se miró de nuevo en el espejo y decidió que bueno, que había que arriesgarse y que iba guapa. Además, la capa le taparía cualquier rotura. 

El disfraz era de vampiresa. Llevaba un vestido de “época” color granate de terciopelo malo, con el escote como si fuese un corsé y lo suficientemente largo para que arrastrara un pelín. Iba acompañado de una larga capa negra, también de terciopelo, que se enganchaba en los hombros del vestido.

Se había pintado los labios de granate, puesto una dentadura falsa con dos colmillos, algo de rimmel y el eyeliner. También se había ondulado el pelo y en los pies llevaba unas botas negras de tacón, con bastante tacón. 

—¡Ya estoy! —gritó asomándose por la puerta. Marcos salió al pasillo y fue a su encuentro.

Marcos

Había decidido que Frankestein era el personaje perfecto para disfrazarse aquella noche. Se había pintado de verde la cara (total, después del azul del campamento no podía haber nada peor) y se había colocado unos tornillos falsos alrededor de la cabeza pegado con pegamento especial. De ropa había optado por un traje viejo que le quedaba algo grande. Era negro, a juego con sus zapatos. También se había pintado el cuello como si fuese un tornillo, las uñas negras y había probado a echarse rimmel con un resultado muy satisfactorio.

Se miró en el espejo algo reticente. No estaba seguro de si el resultado final le convencía, sobre todo por el pelo que al ser rizado con esas pintas le daba un aire curioso. Escuchó a Violeta y para evitar darle más vueltas a su aspecto, fue con ella. 

La vio desde el pasillo,estaba preciosa. No disimuló su perplejidad y silbó a modo de halago.Violeta rió desde la puerta de su habitación. 

—Estás preciosa, lila. 

—Gracias, tu…¿también? —rió ella observándole de arriba abajo.      

—Meh, mi intención no es ir guapo. ¿Y Blanca?

—Ni idea, ¿Blancaaaaaaaaa??? —gritó asomada al pasillo.

Blanca

Blanca daba vueltas por la habitación mordiendose las uñas. No quería mirarse en el espejo porque ella no estaba acostumbrada a ponerse esa ropa. Le daba igual que fuera un disfraz, ella no estaba acostumbrada a ponerse vestidos cortos aunque llevara unos leotardos debajo. 

Miró la ropa, tendida en la cama, y suspiró. “Venga va, que voy a estar preciosa”se dijo así misma. Se desvistió y cogió los leotardos. Eran gruesos, no eran casi transparentes. Se los puso a trompicones casi cayéndose al suelo. Luego, cogió el vestido. Había sido un poco dramática porque no era tan corto como había pensado. Le llegaba justo por encima de las rodillas y también era grueso y negro, con franjas granates en las mangas y debajo del pecho. No le quedaba mal y con sus botas granates le pareció que daba una imagen muy adorable.

Se colocó el sombrero, puso rimmel, se atrevió a ponerse un pintalabios negros y cogió una escoba de mentira que aguardaba pacientemente en un perchero. Ya estaba lista cuando oyó que la llamaban. Dando saltitos llegó hasta la habitación de Vi.

—¡Alaaah! Qué disfraces más geniales,joe, estáis guapísimos. —soltó nada más llegar. 


Todos

 Llegaron con la hora pegada, nerviosos, charlando alegremente y dando saltitos (Blanca sobre todo) para entrar en calor. Por la calle todo el mundo iba disfrazado y hasta el último rincón estaba decorado. Blanca pegaba chillidos cada vez que veía algo que le gustaba, Violeta se tropezaba con la capa y protestaba cada dos segundos y Marcos las miraba con ternura medio en su mundo medio presente.

La fiesta era en un local teóricamente cerca de donde vivían. Pero supieron donde era al ver un tumulto de personas disfrazadas que gritaban, veían y reían en voz alta a la entrada de un edificio. 

Violeta se puso en cabeza y les frenó.

—A ver, recordemos, entramos, hacemos amigos, bebemos pero nada de perdernos los unos a los otros. Y recordad el objetivo. —anunció tensa. 

—Sí….sí tranqui. —Marcos contestó arqueando una ceja. Se acercó y le pasó el brazo por el cuello. Vi pareció relajarse. Blanca le besó la mejilla izquierda y volvió a ponerse en marcha.

—Venga va, a cazar brujas. —soltó desafiante para sorpresa de sus dos amigos.

Día 30

Objetos perdidos

—¿Habéis visto mis calcetines?

—¿No? —respondió extrañado Marcos desde la cama.

—¿Y tu Vi? —Blanca se asomó el baño donde su compañera terminaba de lavarse los dientes. 

—No, ¿cómo se pierden calcetines? —contestó Violeta con el cepillo de dientes todavía en la boca.

—¡Yo qué sé! ¿Y mis chanclas? —Blanca cada vez estaba más inquieta.

—¿No te las dejaste en la piscina? Toma, usa las mías. —contestó Marcos cada vez más divertido. Cogió sus chanclas y se las lanzó. Blanca pilló las dos al vuelo.

—No sé ni dónde las use, ahora voy a ver. Igual encuentro también mi sudadera azul. Gracias amore. 

—¿Cómo que tu sudadera azul? ¿Cómo que no sabes dónde está? —Marcos se incorporó de golpe. Violeta se reía en el baño. 

—A ver, bueno, tu sudadera, mi sudadera…. —empezó a contestar Blanca balanceandose de un lado a otro.

—...mí sudadera. —concluyó Vi saliendo del aseo. —¿Y la has perdido???

—A ver, que quede claro,es mí sudadera, luego de Vi y ya si eso tuya miss White. —aclaró el chico. Violeta sonrió con suficiencia y Blanca puso los ojos en blanco.

—Lo que sea, pero que no la he perdido, la dejé anoche en...algún lado. Ahora voy a por ella, antes del desayuno.

—Vale Blanquita, pero encuentrala…

—Y tu cabeza, ya de paso. —bromeó Violeta dándole un breve beso en la mejilla. Blanca sacudió la cabeza.

—Que sí, que sí...calcetines, chanclas, sudadera y la programación de hoy…—contestó bajando la voz.

—¡Blanca! ¡TÍA! 

—Que no que sé donde está solo tengo que cogerla…

—Blanca….

—¡Adiós! —Blanca salió corriendo por la puerta, con las chanclas tres números por encima del suyo y el pijama.

Día 29

Cumpleaños

—¡Cumpleaaaaaaaños feliz! ¡Cumpleaaaños feliz! ¡Te deseeamos tooodaaas! ¡cumpleeeeaños feeeliz! —cantaron Marcos y Violeta. Esta llevaba una magdalena con una vela encendida. Los ojos de Blanca se abrieron asombrados.

—¡Alaaaah! Muchas gracias, no hacía falta, jo. —Blanca salió de la cama de un salto. La camiseta de Marcos le llegaba por las rodillas y tenía el pelo revuelto. —Os quiero muchísimo, de verdad de verdad.

—¡Pero sopla la vela! ¡Que se apaga! —insistió Marcos. Vi se acercó mucho a Blanca, sonrojandose. Blanca le miró fijamente durante unos segundos y, con los ojos cerrados, sopló.Cuando los abrió Vi seguía mirandola fijamente y fue a Blanca a quien le cambió el color de la cara. Con una sonrisa tímida y medio temblando,le dio un beso en la mejilla. Vi se sobresaltó pero fue capaz de disimularlo. Tras unos segundos tensos, se apartó.

—¿Has pedido un deseo? —interrumpió Marcos acercándose a Blanca. Esta se subió a sus zapatillas lo que provocó una mueca divertida en la cara del chico. —Dime que has pedido no perder más chanclas. —añadió examinandole los pies:iba descalza. 

—Siii y no joe, es que estaba en la cama y el suelo está frío. Quéjica, si quieres me bajo. —respondió propinándole un puñetazo cariñoso en el hombro. Marcos soltó una carcajada y le plantó un beso en la frente. Ella le abrazó de vuelta. 

—Bueno ¿qué? ¿quieres tu regalo? —preguntó otra vez él chico.

—¿TENÉIS UN REGALO? —de la emoción se cayó de los pies de él pero le dio igual. Los ojos le brillaron y Marcos le miró embobado pero los ojos de ella buscaban a Vi.Esta agachó la cabeza roja como un tomate.

—Sí...bueno, no es gran cosa. —contestó sin quitar los ojos del suelo.

—¡Seguro que es maravilloso! ¡No hacía falta! Dios mío os quiero mucho mucho. —volvió a chillar Blanca.

—Pues...es esto. —Vi sacó del bolsillo de su sudadera un collar de cuentas blancas y un monedero de fieltro. —Los niños han ayudado bastante ¿eh? sabemos que es una chorrada pero para que nos lleves de recuerdo siempre. Bueno, si te lo pones claro porque es bastante infantil. 

—¡ES PRECIOSO! ¡ME ENCANTA! —Blanca se lanzó hacía su amiga derribandola contra la cama. Ambas rieron frente con frente. —Gracias gracias gracias de verdad, te quiero mucho. —continuó. Vi se incorporó.

—Ah,¿que me quieres?¿en serio?

—¡Pues claro boba! —contestó Blanca revolviendole el pelo. De un saltó volvió con Marcos. —¡Y a ti también gracias! Te quiero,te quiero mucho. —confesó. Él la estrechó contra sí mientras ella le llenaba la cara besos. El último acabó en los labios. 

Vi observaba confusa la escena desde la cama y con la esperanza de que aquello que sentía no fueran celos o envidia.

Día 28

Secuestro cutre

    Corría por el bosque riéndose de Blanca porque le llevaba bastante ventaja y ella era la niña. Sus pies iban tan deprisa que pararse a coger aire. Miró hacía atrás y Blanca no estaba. Al principio se rió aun más, ¡había ganado a su monitora! Los árboles se mecieron a su antojo como si aclamasen la victoría. Minutos después ya no le hacía gracia. 

——¡Blanca! ¡No me hace gracia! ¡Porfa sal! ——pero nadie aparecía. —Blanca…—-sollozó. Se deshizo las trenzas de los nervios. Lloró y una mano le tapó la boca.

——¿Blanca eres tú….? —-preguntó temblando. ——¿Blanca? —pero no era Blanca. La mano apretó y un voz le susurró al odio: —Como grites te intentes escapar, te mato ahora. —la niña ahogó un grito. Notó como la persona la agarraba por la cintura y tiraba de ella. 

Trató de patalear cuando escuchó la voz de Blanca a lo lejos, pero recordó la amenaza. La mano le apretó más aún la cara y ella cerró los ojos. Estaba asustada, tenía mucho frío y todo a su alrededor daba vueltas. La persona, un hombre o eso sospechaba ella, la arrastró y ella, se dejó arrastrar. 


martes, 27 de octubre de 2020

Día 27

Diálogo sobre quesos

——Pero…escuchame, o mejor, repite porfa lo que acabas de decirme, ¿que no te gusta el queso?   

——No, no creo que sea tan raro…

——¿CÓMO QUE NO? ¡PERO MARCOS!

——¡NO ME GRITES!

——Vale, vale, perdón, es que no lo entiendo…¿ni en la pizza?

——¿No? Pensaba que te gustaba con mis movidas incluidas…

——Marcos,que te guste el queso no es una movida es un pecado. ¡Eeeeen fin! ¿qué le voy a hacer? ¿seguro que no te gusta ni la mozarella? ¡Pero si te he visto comer pizza!

——¡Sí! Pero porque me he acostumbrado y con cosas se disimula...pero no es santo de mi devoción.

——¿NI EL QUESO RALLADO? ¿ni el azul? ¿ni el de cabra?

——Blanca...no insistas que te voy a decir que no a todo, lo tolero pero no me gusta.

——¿Y yo te como la boca todos los días? no me entiendo….¡PERDÓN!

——¡BLANCA! Tía yo qué sé, a ti no te gustan las espinacas, no sé.

——Lo normal, Marcos, lo normal.

lunes, 26 de octubre de 2020

Día 26

Discusión/malentendido

    Se habían dicho demasiadas cosas, a cada cual peor. Ambos llevaban la razón y el otro estaba equivocado. Blanca no era una persona a la que le gustase discutir y a Marcos, la verdad es que tampoco. Violeta se había quedado flipando en el sentido más literal de la palabra. No había intervenido de buenas a primeras por no acabar de creerse lo que estaba ocurriendo. ¡Las dos personas más pacíficas que conocía discutiendo! El acontecimiento del verano. 

    No es que no hubieran tenido roces o pequeños malentendidos nunca, pero no de aquel calibre. Lo que no había conseguido entender era el motivo de la discusión. Algo de que se había perdido la ¿libreta? pudiera ser camiseta de Marcos y este le echaba la culpa a Blanca porque se la había dejado justo antes de desaparecer. Pero Blanca negaba haberla perdido, vamos, un malentendido muy tonto que había aumentado el nivel. Violeta resopló resignada y un poco exhausta. No lograba comprender ni ella, reina de las discusiones, por qué seguían dándole vueltas a quién había perdido lo que fuera en vez de buscarlo.

    Dedujo, por el color del que se iba tornando la discusión, de que el objeto perdido efectivamente era una libreta que al parecer contenía cosas privadas o personales de Marcos. ¿A quién se le ocurre prestar un diario?? Ella guardaba los suyos bajo llaves. Blanca gritó por novena vez que ella lo había guardado y custodiado durante todo el día, que ella no lo había perdido de vista. Marcos enfureció por décima vez y le echó en cara haberlo dejado solo en la cabaña. Ah, ¿que él lleva los cuadernos siempre? Vi se levantó de la cama dispuesta a mediar, era la peor mediadora del mundo pero la estaban sacando de quicio. Dando fuertes pasos se plantó entre medias de los dos. Echó una mirada llena de pesadez y cansancio ambos y sin previo aviso gritó “¡Basta ya!”. 


domingo, 25 de octubre de 2020

Día 25

  Borrachera

  Llevaba demasiado tiempo sin beberme una cerveza y mirad como me sienta. protestó Blanca. Marcos y Violeta se rieron.

  Tía que llevas solo una jarra, que bebes muy despacio, míranos a nosotros con dos. Vamos perfectos. —replicó Vi.

  ¡Pero porque tenéis más aguante! ¡Y son de un litro casi! Voy a pedir otra…—Blanca se levantó violentamente.

  Oye, que fácil es verla enfadada cuando lleva alcohol en el cuerpo ¿no? —aprovechó para decir Marcos.

  La verdad que sí, quiero verla con más de una jarra….aunque es un poco exagerada, ni de coña llegan a un litro. Pero sí, sería curioso verla algo borracha.

  Ya….pero no quieres verla enfadada ¿verdad?

  ¿Qué?? No no claro, pero no sé qué estás insinuando ¿nos pido otra? —contestó Vi excesivamente nerviosa.

  Tranqui lila, tranqui que era una broma…—se disculpó Marcos—voy yo a por otra. 

  No me llames lila, y además, cómo si tu no quisieras lo mismo.

  ¿Verla desestresada y alegre? Sí, ¿quieres entonces otra no?

  Pues ya está….sí porfa.

Blanca volvió justo en ese momento con una jarra en la mano y una gran sonrisa.

   ¡Ay! El camarero es guapísimo, hemos estado hablando…¿Marcos vas a por más? Voy yo no pasa nada. —soltó antes de sentarse. Marcos no había dado ni un paso.

   ¡Amiga! Ya sabemos porque has tardado tanto. —rio Violeta.

   ¡oye que solo estaba haciendo un amigo! Voy a volver, supongo que queréis los dos ¿no?

   Vas chispilla con una jarra Blanquita, esto es impresionante.

   No voy chispita, soy así, alegre.

   Sí, lo eres, pero no últimamente….

   Vi, para. —cortó Marcos. Blanca encogió los hombros y agachó la cabeza.

   Voy a por vuestra cerveza. —musitó en voz baja alejándose.

   Violeta, ya lo has fastidiado. Igual la que va borracha eres tu.

   Oye no he hecho nada, salvo decir la verdad…

   ¿Pero no ves que no haces ningún bien recordándoselo? Deja de beber que las jarras son demasiado grandes e igual no tienes tanto aguante.

   Marcos en serio…

   De en serio nada —volvió a cortarle el chico —ese comentario sobraba. Sabes como es.

   No creía que fuera tan frágil, joder.

   Parece que no la conoces, me voy con ella, quizá el camarero sea más interesante que discutir contigo.

 

Día 24

Un suceso vergonzoso

   Riley…

   ¿Qué?

   Creo que me hecho pis…¿me acompañas a avisar a Blanca?

   ¿Qué te has hecho pis? Tienes tres años —se rio la niña de trenzas rubias.

   Jope Riley….ha sido sin querer, porfa ven conmigo que me da miedo…

   Qué vergüenza, tienes miedo y encima te haces pis.

   Bueno, vale, déjame en paz, ¿vienes o no?

   Voooooy, solo porque quiero ver la cara de las monitoras…

   Eres muy mala, muy mala, pensaba que éramos amigas.

   Vengaaaaaa que no es para tanto, solo me estaba riendo un poco, yo también tengo miedo de la oscuridad.

   ¿Ah sí?

   Sí, pero no lo cuentes que me da vergüenza.

Día 23

 Sangre

Todo estaba manchado de sangre: la ropa, su cabello, antes rubio, su carita, sus manos…toda ella estaba manchada de sangre. Blanca no reprimió el vómito que se mezcló con el líquido granate.

 Sus propias manos estaban manchadas de sangre, de una sangre que no era suya. No podía creérselo. Alguien le agarró y tiró de ella. Pero no podía irse, no podía dejarla allí. El charco de sangre se le hizo profundo. Pataleó y salpicó a quienes le rodeaban. Todo manchado de sangre, toda manchada de sangre. Solo era capaz de ver sangre.


Día 22

Viaje en el tiempo

Ninguno de los tres había planeado acabar en la prehistoria. Como mucho, muchísimo….en la Edad Antigua, ¿pero aterrizar antes de la escritura? Ni por asomo. Al menos no era la época de los dinosaurios, pensó Blanca. Los tres estaban pegados a las ventanas del automóvil con la boca abierta.

—Lo hemos conseguido….—musitó sorprendido Marcos.—Regreso al futuro es real, hemos….he…hemos…hemos viajado en el tiempo. ¡Hemos viajado en el tiempo!

Ninguna de las chicas sabía qué decir, llevaban tanto tiempo preparando aquel viaje, soñando con aquel momento de arrancar el motor y simplemente…Salir volando y viajar. 

sábado, 24 de octubre de 2020

Día 21

 Inframundo

   ­Serás la doncella más preciosa que haya conocido este lugar.

   Yo, no….no lo creo, no quiero.

   ¡Claro que lo vas a ser! Y debes querer….

   Perséfone, yo no soy como tu...

   Lo sé, mi niña, sé que no eres como yo….

   ¿Entonces? ¿Por qué me toca a mí?

   Porque él lo ha decidido así, yo no puedo cambiarlo…—Perséfone trenzaba el cabello de Violeta con delicadeza. Sus manos se entretenían más de la cuenta para acariciarla. Era incapaz de hacer más, no sabía cómo tranquilizarla más.

   Pero ¿por qué yo y no otra? —insistió Violeta.

Perséfone no sabía la respuesta, se lo podía imaginar porque le conocía pero a ella también le extrañaba aquella elección. La joven era directa, sarcástica, furiosa y peleona. No era dulce, ni mansa ni sumisa…como a él le gustaban. Quizá quería un reto y jugar con ella. Se estremeció. Aquella doncella le recordaba a ella misma hacía unos años, cuando todavía era libre y trataba de rebelarse contra todo. Luego, se sumió en una eterna agonía de arrepentimiento y condena que arrastraba todavía.

   Porque pensará que eres la más guapa…—mintió. Violeta arqueó una ceja que La Reina del Inframundo vio a través del espejo.

   No quiero que me deseen por ser guapa…y ella…ella era más guapa que yo. —la voz de Violeta se quebró cuando se acordó de Blanca. Una lagrima brotó de su ojo derecho y abrió paso a una cascada de lágrimas.

   No llores mi niña, no llores…estará bien, te lo prometo. —Perséfone le abrazó por la espalda como una madre. Violeta le cogió la mano y la propia Reina tuvo que contenerse el llanto.

   ….¿me hará daño? ¿qué me va a hacer? No quiero, tengo mucho miedo….no quiero por favor, no le dejes. —la joven temblaba y Perséfone ansiaba aferrarla muy fuerte y no dejarla ir. Abrazarla hasta que dejara de llorar.

   No mi niña, estarás bien, él te tratará bien. —quiso sonar más segura de lo que estaba. Enganchó las lilas en las trenzas y puso la corona sobre su cabeza. Parecía una reina.

   Estás preciosa, Violeta. Eres preciosa, no solo por tu rostro mi niña, tienes un corazón puro. —Violeta escuchó sorbiéndose las lágrimas. Miró a su nueva Reina, a la mujer del que la había reclamado, la mismísima Perséfone.

   Perséfone…¿alguna vez es primavera aquí abajo? —preguntó serenándose. La duda pilló por sorpresa.

   Sí cariño, a veces, traigo la primavera entre los muertos. Ahora, camina como si fueras una reina, mi niña. Él te está esperando.

    Tu eres la Reina, gracias…—murmuró antes de que dos armaduras negras la agarraran de los brazos y la sacaran de la habitación. Perséfone suspiró, esa joven era la primavera, quizá volviera a haber luz algún día en el inframundo.

martes, 20 de octubre de 2020

Día 20

 Espacio

   Tripulantes de la nave “Días Soleados” están ustedes a punto de alunizar en la estación espacial de Lunática 225. Por su seguridad les recomendamos abrochar los cinturones y mantener los asientos en vertical. Les recordamos que antes de bajarse de la nave deberán ponerse el casco y el mono adecuado. Esperemos que su estancia sea agradable, un placer haber viajado con ustedes. Ahora les dejo con la información turística:

*tin ton tin* “queridos pasajeros, la estación espacial Lunática 225 les ofrece distintos servicios de ocio y restauración para su uso y disfrute. Así como los servicios más indispensables para su estancia. El centro comercial “La NOSE” es el más grande de toda nuestra galaxia. Cuenta con más de cien tiendas y boutiques especializadas tanto en moda terrestre como en moda marciana. Las últimas tendencias en cualquier estilo. Además, tiene más de cincuenta restaurantes con gran variedad de platos y bebidas. Podrás probar desde batidos ultrasónicos hasta hamburguesas galácticas. El centro también cuenta con salas de proyecciones, visionados de la Tierra en nuestro propio Terrario y diversos sitios de maquillaje, peluquería y demás. A su lado tenemos el Superestrellado en el que se encuentran todos los productos necesarios para el día a día a precio razonable. Hoy están de oferta y los ¡helados criogenizados solo cuestan 0,50 asteroides! No perdáis esta oportunidad (…) “

   Pss, Violeta, que ya llegamos, ¡despierta!

   ¡ay, Marcoooos! Ve a molestar a Blanca.

   Blanca está despierta y está mirando por la ventana…

   Pues mira con ella.

   Vi ¿en serio? Estamos de viaje en el espacio y ¿lo único que se te ocurre es seguir durmiendo?

   No, o sea, sí, pero cuando lleguemos me despierto…

   Violeta ¡por la madre de las estrellas! ¡que ya estamos llegando!

   Vale, vale ansias…

   Mira, mira la ventana como hace Blanca, vas a flipar.

 

lunes, 19 de octubre de 2020

Día 19

Universidad (cutre también pero cero ideas)

Pocas cosas le gustaban más que ir a la universidad, sentarse en la última mesa de la tercera fila (daba igual la clase), sacar el ordenador, sacar la botella de agua, estirarse en el asiento y esperar a sus compañeras. Estas llegaban a la hora, él cinco minutos antes. Le gustaba la biblioteca, el olor a libros, el ruido de los teclados, los suspiros de alegría cuando alguien aprendía algo y los resoplidos cuando miraban el temario.

La universidad era para él su pequeño mundo de gente con intereses curiosos que le daban mucha pasa y muchas risas. Estudiaba un poco más de lo suficiente, sus notas estaban dentro de la media, leía mucho y salía de fiesta con la gente de su clase. Por suerte, o por desgracia, eran muy pocos y habían hecho piña casi todas. Compartían cafés y apuntes, ánimos y lágrimas, céntimos, copas, comida….tenía mucha suerte y él era muy consciente.

Aquel día llovía y su paraguas había decidido que ese día era perfecto para jugar al escondite. Del metro a la facultad tenía unos diez minutos que sin estar en forma se los hizo en cinco. Amaba la lluvia pero no cuando iba cargado de cosas, sin chaqueta o paraguas, a las nueve menos cuarto de la mañana.

Aquel día no era el primero en llegar, no tenía batería en el ordenador y su café se había quedado frío. La botella de agua estaba vacía y no le quedaban clínex. Su sitio estaba ocupado, frunció el ceño pero no dijo nada. Aquel día no era un buen día.

Pero le daba igual. Le daba igual haberse empapado, que los pasillos se le hubieran hecho interminables, tener que sentarse en primera fila y no tener café ni en la máquina de la cafetería. Le dio igual no saludar a sus compañeras aquella mañana, ni tener el ordenador apagado toda la clase.

Aquel día no estaba a lo que tenía que estar. Aquel día llevaba en mente el amargo recuerdo de un verano sorprendentemente dulce que jamás se repetiría. Aquel día solo pensaba en una cosa y no era en la universidad. Era más dolorosa, más estresante y mucho más bonita. Pero no era la universidad.

Día 3

3.  AMOR Olivia se separó del espejo para verse mejor de cuerpo entero. Los últimos cinco minutos los había pasado con la cara pegada al cri...