Halloween
Violeta
El disfraz le quedaba justo, de hecho, estaba segura de que según avanzara la noche se le rompería. Se miró de nuevo en el espejo y decidió que bueno, que había que arriesgarse y que iba guapa. Además, la capa le taparía cualquier rotura.
El disfraz era de vampiresa. Llevaba un vestido de “época” color granate de terciopelo malo, con el escote como si fuese un corsé y lo suficientemente largo para que arrastrara un pelín. Iba acompañado de una larga capa negra, también de terciopelo, que se enganchaba en los hombros del vestido.
Se había pintado los labios de granate, puesto una dentadura falsa con dos colmillos, algo de rimmel y el eyeliner. También se había ondulado el pelo y en los pies llevaba unas botas negras de tacón, con bastante tacón.
—¡Ya estoy! —gritó asomándose por la puerta. Marcos salió al pasillo y fue a su encuentro.
Marcos
Había decidido que Frankestein era el personaje perfecto para disfrazarse aquella noche. Se había pintado de verde la cara (total, después del azul del campamento no podía haber nada peor) y se había colocado unos tornillos falsos alrededor de la cabeza pegado con pegamento especial. De ropa había optado por un traje viejo que le quedaba algo grande. Era negro, a juego con sus zapatos. También se había pintado el cuello como si fuese un tornillo, las uñas negras y había probado a echarse rimmel con un resultado muy satisfactorio.
Se miró en el espejo algo reticente. No estaba seguro de si el resultado final le convencía, sobre todo por el pelo que al ser rizado con esas pintas le daba un aire curioso. Escuchó a Violeta y para evitar darle más vueltas a su aspecto, fue con ella.
La vio desde el pasillo,estaba preciosa. No disimuló su perplejidad y silbó a modo de halago.Violeta rió desde la puerta de su habitación.
—Estás preciosa, lila.
—Gracias, tu…¿también? —rió ella observándole de arriba abajo.
—Meh, mi intención no es ir guapo. ¿Y Blanca?
—Ni idea, ¿Blancaaaaaaaaa??? —gritó asomada al pasillo.
Blanca
Blanca daba vueltas por la habitación mordiendose las uñas. No quería mirarse en el espejo porque ella no estaba acostumbrada a ponerse esa ropa. Le daba igual que fuera un disfraz, ella no estaba acostumbrada a ponerse vestidos cortos aunque llevara unos leotardos debajo.
Miró la ropa, tendida en la cama, y suspiró. “Venga va, que voy a estar preciosa”se dijo así misma. Se desvistió y cogió los leotardos. Eran gruesos, no eran casi transparentes. Se los puso a trompicones casi cayéndose al suelo. Luego, cogió el vestido. Había sido un poco dramática porque no era tan corto como había pensado. Le llegaba justo por encima de las rodillas y también era grueso y negro, con franjas granates en las mangas y debajo del pecho. No le quedaba mal y con sus botas granates le pareció que daba una imagen muy adorable.
Se colocó el sombrero, puso rimmel, se atrevió a ponerse un pintalabios negros y cogió una escoba de mentira que aguardaba pacientemente en un perchero. Ya estaba lista cuando oyó que la llamaban. Dando saltitos llegó hasta la habitación de Vi.
—¡Alaaah! Qué disfraces más geniales,joe, estáis guapísimos. —soltó nada más llegar.
Todos
Llegaron con la hora pegada, nerviosos, charlando alegremente y dando saltitos (Blanca sobre todo) para entrar en calor. Por la calle todo el mundo iba disfrazado y hasta el último rincón estaba decorado. Blanca pegaba chillidos cada vez que veía algo que le gustaba, Violeta se tropezaba con la capa y protestaba cada dos segundos y Marcos las miraba con ternura medio en su mundo medio presente.
La fiesta era en un local teóricamente cerca de donde vivían. Pero supieron donde era al ver un tumulto de personas disfrazadas que gritaban, veían y reían en voz alta a la entrada de un edificio.
Violeta se puso en cabeza y les frenó.
—A ver, recordemos, entramos, hacemos amigos, bebemos pero nada de perdernos los unos a los otros. Y recordad el objetivo. —anunció tensa.
—Sí….sí tranqui. —Marcos contestó arqueando una ceja. Se acercó y le pasó el brazo por el cuello. Vi pareció relajarse. Blanca le besó la mejilla izquierda y volvió a ponerse en marcha.
—Venga va, a cazar brujas. —soltó desafiante para sorpresa de sus dos amigos.