El reto nº3 me lo salto por si me da por presentarme al concurso. El número 4 y el último consistió en relatar el encuentro de nuestro personaje con un alienígena. Este me dio por continuarlo, pero no me está gustado el resultado. El guiño a Anatomía de Grey era necesario.
Llegar a casa después de
un largo día era el placer más codiciado por Marina un jueves aleatorio. Había
ido al examen de recuperación de aquel día para sorpresa de todo el mundo,
luego había comido en las mesas del campus con sus compañeras más cercanas,
segunda sorpresa del día porque normalmente rehuía de la compañía, y por último
había ido a trabajar a la librería toda la tarde hasta el cierre. Podía decirse
que estaba cansada pero por un motivo fundamentado, no como otras veces.
Abrió la puerta del
portal a tirones y se montó en el ascensor arrastrando los pies. De camino a
casa se había parado en un restaurante chino y llevaba una bolsa humeante de
tallarines fritos y pollo con almendras que pretendía cenarse ella sola mientras
acababa por segunda vez la octava temporada de Anatomía de Grey. En el tercer
piso se bajó por inercia girada hacía su puerta y con las llaves en posición de
abrir cuando su vista cansada se topó con la puerta entornada. De un espasmo la
bolsa de comida cayó al suelo, se había quedado sin cena.
Parpadeó incrédula más
que asustada ¿había vuelto su madre? No lo creía pero era la opción más
factible. ¿Su abuela? Descartó la idea, su abuela le habría avisado. ¿Un robo?
Los vecinos habrían llamado a la policía ¿no? Igual no, aunque lo hubiese
preferido a su madre. Entró con cautela y sigilosa, no le apetecía el
reencuentro. Dentro todo estaba inusualmente en silencio y eso no era propio de
su madre. Empezó a tener miedo.
Se adentró hasta la
cocina, vacía, el salón, vacío, su habitación, vacía. No había indicios de que
nadie hubiese entrado, todo estaba en su sitio. Su antigua habitación también
estaba vacía. Quizá se hubiese dejado la puerta abierta por la mañana, pensó
mientras hacía por tranquilizarse sopesando todas las opciones. Volvió sobre
sus pasos sin ni siquiera mirar en el baño, dudaba que alguien eligiese ese
cuarto para robar.
– Hola, hola – Marina pegó un salto y gritó. Sin
girarse cogiendo mucho aire respondió.
–¿Qui…qui…quién… eres…? ¿Qué…qué haces en
mí ca...casa?
– Hola, yo quería depositar mis deshechos y mi guía me
ha traído hasta aquí.
Marina se dio cuenta que
la voz no sonaba humana, parecía salida de una película de ciencia ficción.
Apretó los dientes hasta el punto de hacerse daño. Cogió aire con la boca, la
voz no sonaba malvada ¿no? ¿Y qué era eso de depositar deshechos? ¿La estaba
atracando? La joven, que se creía experta en resolver situaciones conflictivas
de mucho riesgo (mentira) y que llevaba demasiado cansancio encima como para
pelearse, decidió darse la vuelta con las manos en alto.
– Quieres decir ¿cagar? –
preguntó mientras se giraba. Al instante todo lo que ella creía saber sobre
atracos se le olvidó por completo. Ante ella un ¿ser? ¿humano? de color verde oscuro,
dos ojos y pinchos recubriéndole la espalda, hacía una mueca simulando una
sonrisa. – ¿QUÉ NARICES ERES? ¿QUIÉN ERES TÚ? VETE DE MÍ CASA
– Yo solo quiero
depositar mí basura interior, no me grites por favor. Aquí lo hacéis mucho, no
me gusta. Me asusta.
– PERO CÓMO NO TE VOY A
GRITAR, ¡ERES UN TÍO VERDE! ¡CON PINCHOS!
– Son para camuflarme entre
los árboles
–¿QUÉ? TÍO ¿DE DÓNDE HAS
SALIDO COLEGA?
– Eso es…¿de dónde soy?
De un planeta cercano, estaba de viaje y…
–¿CÓMO QUE DE UN PLANETA?
TRONCO, VOY A LLAMAR A LA POLÍCIA Y ESO QUE NO ME GUSTAN
–¿A quién?
– A LA POLÍCIA, IDI*TA
–¿Y qué hacen?
–¿ME ESTÁS VACILANDO?
–¿Qué es eso? Yo solo
quiero depositar, por favor, no me aguanto las ganas
– Estás flipando colega,
¿qué te has fumado? ¿de dónde es un disfraz?
–¿Qué es un disfraz? ¿Puedo
depositar?
– J*der…el baño está ahí,
segunda puerta a la derecha. –accedió Marina con los ojos en blanco. –lo que
faltaba, sin cena, sin Anatomía, y con ¿esto?
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