ELECTRICIDAD
El vello se me eriza justo en el instante en el que mi mano roza su brazo. Suspiro y me alejo temerosa en un gesto ágil. Pero se ha dado cuenta y se ríe. Con gracia se acerca y ahora es ella quien posa su mano en mí hombro. El calambre nos recorre a las dos a la par y nos echamos a reír. Ella se junta un poco más arrastrando la suela de las zapatillas por las baldosas del suelo y con delicadeza posa su nariz en mí cuello. Me llega un ínfimo calambrazo pero no es eso lo que me pone la piel de gallina, sino su cercanía. Sonrío embobada y me dejo llevar por su perfume que se ha incrustado en mi cuello. Ella no se aparta y yo la atraigo un pelín más hacía mí.
Llevamos toda la tarde dándonos calambrazos porque ni con esas somos capaces de soltarnos. Que si nos damos la mano,un beso, entremedias un chispazo...al décimo nos hacía tanta gracia que decidimos andar aposta arrastrando las zapatillas. Sentadas en aquel banquito frente a la plaza del centro comercial ahora decorada para Halloween me recuerdo que nuestra relación ha sido y esa así de repente.
A veces nos cuesta más encajar, otras nos cuesta más reírnos pero en ocasiones la electricidad fluye entre nosotras haciéndonos a ambas dos cargas positivas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario